Executive Insight · Diseno Organizacional

Rediseño de flujos de trabajo: el factor #1 de EBIT con IA (McKinsey)

Según el análisis de McKinsey sobre casi 2.000 organizaciones, el rediseño de flujos de trabajo es el único factor con mayor peso estadístico sobre el EBIT generado por IA, y las empresas latinoamericanas que no lo ejecutan ceden margen real y medible a las que ya reconectaron cómo trabajan.

LBS Intelligencejulio de 2026
6%
de ~2.000 empresas encuestadas por McKinsey logra +5% de EBIT atribuible a IA — el resto opera sin impacto financiero medible a nivel empresa
79%
de las organizaciones con IA generativa NO ha rediseñado sus flujos de trabajo; superponen tecnología sobre procesos intactos
#1 de 25
posición que ocupa el rediseño de flujos en la regresión de McKinsey (Johnson's Relative Weights) que correlaciona atributos organizacionales con impacto en EBIT

Por qué el 88% que 'usa IA' no ve resultados en el EBIT

Casi nueve de cada diez organizaciones declaran usar inteligencia artificial en al menos una función. Sin embargo, McKinsey encontró que más del 80% no percibe impacto tangible en su EBIT a nivel empresa. El problema no es acceso a modelos ni presupuesto: es que la mayoría superpone IA sobre procesos mal diseñados, esperando que una capa inteligente resuelva ineficiencias estructurales. El resultado es más velocidad sobre los mismos cuellos de botella: más ruido, más deuda operativa, ningún margen adicional.

El hallazgo que cambia el cálculo: 25 atributos, 1 ganador

McKinsey ejecutó una regresión de pesos relativos (Johnson's Relative Weights) sobre 25 atributos organizacionales y su correlación con el EBIT atribuible a IA en casi 2.000 empresas. Los atributos incluían gobernanza del CEO, gestión del tiempo ahorrado, prácticas de escalamiento y adopción de agentes. El resultado fue unívoco: el rediseño fundamental de flujos de trabajo tiene el mayor efecto estadístico de todos los factores evaluados. No es el segundo ni el tercero. Es el primero, y por diferencia significativa. Esto convierte al rediseño en la palanca de mayor apalancamiento para cualquier ejecutivo que quiera ver la inversión en IA traducida en márgenes reales.

Qué hacen diferente el 6% que sí mueve el EBIT

McKinsey identifica a los 'AI high performers' como el 6% de organizaciones que atribuyen más del 5% de su EBIT a la IA y reportan valor significativo. Su diferencia no es tecnológica: es operativa. El 55% de estos high performers rediseñó flujos de trabajo al desplegar IA, frente a apenas el 20% del resto. Son 3,6 veces más propensos a perseguir cambio organizacional transformador, no optimizaciones incrementales. En lugar de preguntar '¿cómo puede la IA acelerar este proceso?', preguntan '¿cómo diseñaríamos este proceso si partiéramos desde cero con estas capacidades?'. Esa diferencia de perspectiva es la que separa el 6% del 94%.

“El 88% de las empresas ya usa IA. Solo el 6% ve impacto real en EBIT. La diferencia no es la herramienta: es si rediseñaron cómo trabajan.”

El costo de no actuar: margen que se cede cada trimestre

La brecha no es estática. Las organizaciones que ya rediseñaron sus flujos absorben cada nueva generación de modelos con mayor velocidad porque su arquitectura operativa está preparada para ello. Las que no lo hicieron acumulan deuda organizacional: cada iteración tecnológica se monta sobre procesos que no fueron pensados para IA, reduciendo el retorno marginal de cada nueva inversión. Para las empresas latinoamericanas, esto se traduce en un diferencial de competitividad que se amplía trimestralmente frente a pares regionales y globales que ya ejecutaron el rediseño.

Cómo iniciar el rediseño: tres preguntas diagnósticas para su organización

El rediseño de flujos no requiere reemplazar sistemas core en el primer paso. McKinsey señala que los high performers comienzan con tres preguntas operativas concretas: ¿Qué decisiones dentro de este flujo puede tomar la IA de forma autónoma frente a cuáles requieren juicio humano? ¿Cómo se redistribuye el tiempo liberado por la automatización — hacia nuevas actividades o simplemente hacia las mismas tareas más rápido? ¿Existen KPIs específicos por solución de IA que permitan medir impacto financiero, no solo eficiencia operativa? Las organizaciones que responden estas tres preguntas antes de desplegar tecnología son las que aparecen en el 21% que ya rediseñó — y en el 6% que mueve el EBIT.

El reto es organizativo, no tecnológico

La conclusión más relevante del análisis de McKinsey para los líderes latinoamericanos es que la brecha de impacto de IA no es una brecha de acceso a herramientas. Es una brecha de modelo operativo y liderazgo. Menos de un tercio de los encuestados aplica la mayoría de las 12 prácticas de escalamiento identificadas por McKinsey. Menos de uno de cada cinco mide KPIs específicos por solución de IA. El desafío no es técnico: es la capacidad de la organización para repensar cómo fluye el trabajo cuando la IA es parte estructural del proceso, no un complemento externo.

Evidencia
  • El 88% de las organizaciones despliega IA, pero el 81% no reporta impacto en sus resultados; por cada $1 invertido en tecnología se deben invertir $5 en personas y rediseño organizacional. (State of Organizations 2026, Feb. 2026, n=10,018 ejecutivos)

    Fuente: McKinsey & Company
  • Para 2026, el 20% de las organizaciones usará IA para aplanar sus estructuras, eliminando más de la mitad de las posiciones actuales de gerencia media. Solo 1 de cada 50 inversiones en IA entrega valor transformacional. (9 Future of Work Trends for CHROs, Ene. 2026)

    Fuente: Gartner
  • El 60% de los ejecutivos usa IA en decisiones, pero solo el 5% afirma gestionarla bien. Las organizaciones con diseño intencional humano-IA son 2.4× más propensas a reportar mejores resultados financieros. (2026 Global Human Capital Trends, n=9,000 líderes, 89 países)

    Fuente: Deloitte
Implicancia LATAM

En América Latina, donde las organizaciones compiten con márgenes más ajustados y mayor costo de capital que sus pares de economías desarrolladas, el costo de oportunidad del no-rediseño es proporcionalmente más alto. Las empresas de la región que superponen IA sobre procesos intactos no solo dejan de capturar eficiencias: compiten en desventaja activa contra operadores globales y regionales que ya reconectaron sus cadenas de valor, sus ciclos de decisión comercial y sus flujos de operaciones alrededor de capacidades de IA. El rediseño de flujos no es una decisión de transformación digital de largo plazo: es una variable de competitividad operativa que se juega hoy.

Punto de vista LBS

La evidencia de McKinsey es suficientemente clara para que los líderes de negocio en Latinoamérica dejen de tratar el rediseño de flujos como una iniciativa de TI o de eficiencia operativa. Cuando el análisis estadístico más riguroso disponible sobre casi 2.000 empresas señala que un solo atributo domina sobre los otros 24 en su correlación con el EBIT, la pregunta relevante para el CFO, el CEO y el COO no es 'si' rediseñar, sino 'qué proceso rediseñar primero' y 'con qué velocidad'. Las organizaciones que posterguen esta decisión en nombre de la prudencia no están siendo conservadoras: están siendo costosas.

Conexión con el programa

Evalúe en cuáles de sus flujos críticos la IA ya toma decisiones y en cuáles solo acelera el proceso existente: esa distinción define si su empresa está en el 21% que captura margen o en el 79% que lo cede.

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